Precaución
Cuidado!
Manténgase alejado del alcance de Martinhos.
No descuide a su bebe. Así, tan dulce como usted lo ve, puede ser presa fácil de algún psicópata deseoso de impulsarlo por el aire mediante un preciso tiro libre. Mucho menos vaya a dejarlo cerca de una vidriera, o de una montaña de latas de esas que hay en los supermercados: la tentación sería irresistible para el pateador.
Pero Martinho sólo es un ejemplo de una disciplina que lentamente parece ir sumando adeptos. Para muestra, la historieta aquí adjunta anda por la web. Es un sueño que alguien tuvo y lo dibujó. El protagonista se llama Mariano, pero realmente no recuerdo ese hecho (claro está que eso no es garantía de que no haya sucedido). He mirado detenidamente a la abuela pateadora y no estoy seguro, pero... parece Martinho disfrazado ¿o no?
Por las dudas, tampoco confíen en las abuelitas. Mucho menos si miden algo mas de 1.80 y calzan 48.
Para que quede claro que esto no es algo nuevo, un viejo clásico a modo de despedida:

1 comentario:
Yo creo que es una patología derivada de algún frustrado trauma infantil parecido al masoquismo, para mi que de chiquito siempre quiso que alguien lo pateara y no lo pudo cumplir por lo tanto ahora transfiere su frustración tomandosela a patadas contra qualquier otro infante que ande por la calle.
He dicho.
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